Es mi primer reportaje para una revista. No cobraré ni cincuenta euros, pero mi nombre saldrá en una publicación más o menos prestigiosa. Nada de periodicuchos locales o regionales, nada de salir camuflado entre la masa anónima de una redacción. Nada de jefes imbéciles, exigencias de horarios o premura para sacar las cosas. Las condiciones no son una bicoca, pero los ritmos los pongo yo. La exigencia, también. Y los temas. Las revistas son otro mundo . Y este reportaje bien lo merecía, no?

Espero que os guste. Yo lo hice con mucho amor. No sabéis cuánto me costó dar con el número para que salieran más baratas las llamadas internacionales, no sabéis cuánto dar con los viejitos que me respondieran y después que me volvieran a responder después del día 4, qué trabajo de investigación más ingente, qué sufrimiento señor. XD

Este año será especial para mí por dos cosas; y las dos tienen que ver con Obama. Primero, porque él subió al poder; segundo, porque gracias a él, o a raíz de él, tengo mi primer reportaje publicado en una revista.

Obama rules!!!!!!!!!!!!!! XDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD

Ganó Obama. Todo el mundo mira hacia EEUU expectante por comprobar cuáles serán las primeras decisiones que tome el nuevo Ejecutivo de Washington surgido tras el 4 de noviembre, qué rumbo tomará la política exterior respecto a países como Irak o Afganistán, y qué estrategias seguirá para poner fin a la actual crisis económica. Los sondeos alrededor del mundo decían ya antes de las elecciones que el senador negro gozaba de una popularidad y aceptación muy superiores a los del candidato republicano McCain. Esto se vio refrendado también en EEUU por los resultados de los comicios. Pero, ¿cuál es la opinión de los gallegos asentados en la primera democracia del mundo, sus preferencias, expectativas y vaticinios respecto del ganador de las presidenciales? Para averiguarlo, ECO preguntó antes y después de las elecciones en uno de los dos centros de emigrantes españoles en Nueva York.

 

EL MUNDO ANTES Y DESPUÉS DE OBAMA (SEGÚN LOS GALLEGOS)

 

Parece que el mundo prefiere a Obama. Así lo declara una encuesta global realizada por la entrevista Reader´s Digest entre 17.000 personas de 17 países distintos, que daba como ganador al candidato negro en todos ellos, menos en EEUU. Y en este no lo era por un margen muy estrecho. En países como Holanda, sus simpatizantes superaban el 90%, y en España era refrendado por un amplio 76%. La “obamamanía” creció aún más desde el 4 de noviembre, fecha en la que las esperanzas comenzaron a convertirse en realidades para las multitudes a lo largo de todo el mundo que esperan un cambio en el rumbo de la política del Imperio. Pero, qué esperan los emigrantes gallegos establecidos en este país? Cuáles son las opiniones de la comunidad gallega asentada en la primera democracia del mundo moderno? ¿Y cuáles las aspiraciones, sueños, expectativas y recelos surgidos alrededor de la figura de Obama de los representantes en América de una tierra cien veces más pequeña en población pero con delegados y fama en todo el mundo?

Dentro del espectro político de los ciudadanos gallegos en el exterior hay de todo: demócratas de toda la vida que votan siempre demócrata, simpatizantes de los demócratas que varían su voto en función de la persona que se presente a la presidencia, republicanos que este año votarán demócrata porque no les convence un partido sumido en una crisis interna y un candidato debilitado por la sombra y el legado de Bush, e incluso republicanos que directamente no se registraron para votar, porque prefieren abstenerse antes que dar su apoyo al enemigo político natural. En lo que coincide casi toda la comunidad gallega en el exterior es en rechazar la candidatura de McCain, al que consideran fuera de órbita y poco apto para levantar un país en crisis, entre otras razones por su provecta edad.

 

 

 

4 de noviembre: ellos pudieron

La jornada previa al desenlace de las elecciones americanas, el Círculo Español de Nueva York, uno de los centros españoles radicados en la ciudad de los rascacielos, en el popular y artístico barrio de Broadway, vive con natural expectación el desarrollo de los acontecimientos que desembocarán en la elección de un presidente para la nación. Cuando llamo a las ocho de la mañana, Valentín Gómez aún acaba de abrir sus puertas, tras haber ido a votar (los colegios electorales abren a las seis de la mañana). Este orensano, afincado hace veinte años en Nueva York, está afiliado al partido demócrata y dice “votar por convicción”. Su papeleta fue, lógicamente, para Obama, aunque la flexibilidad del sistema electoral americano permite los matices: “siempre suele haber algún congresista republicano al que apoyo, pero para presidente voto normalmente demócrata”. Tal es su fidelidad al partido que votó también “por los que perdieron: Kerry y Gore”. Pero esta vez no cabe duda: “va a ganar Obama, porque es más conciliador. Bush, el peor presidente que pudo tener EEUU”. Y todo esto, a pesar de la guerra sucia que practicaron los periódicos de tendencia republicana, en su opinión. “El capital en general va con el partido republicano”, subraya Valentín, que ve cierta similitud entre los postulados de republicanos y populares, a uno y otro lado del océano: “Es lógico que en tu juventud seas demócrata; luego, poco a poco, te vas haciendo conservador y aceptando las premisas de los republicanos”.

 

 

Pero Obama no sólo cuenta con simpatizantes entre las filas de sus correligionarios: la “marea negra” del senador de Illinois arrastra incluso a los incrédulos de la democracia, como Antonio Fernández. Este ribeirense de 74 años y ex presidente de la Casa Galicia, el otro de los dos centros de emigrantes españoles en Nueva York, lleva veinte años en Estados Unidos pero no está nacionalizado americano. “No me proporciona ventajas ni desventajas”. No le interesa cambiar el rumbo del país con su voto, puesto que desconfía del sistema electoral americano, que no hace suya la idea universal de “una persona, un voto”. “Lo que importa son los votos electorales y la propaganda; si la otra vez ganó Bush, en estas elecciones tampoco sabemos lo que puede pasar”. Sin embargo, y a pesar de su desconfianza intrínsecamente gallega, cree en la idea del cambio: “Va a ganar Obama, desde luego. Ya tuvimos ocho años de republicanos y nos hace falta cambiar”.

 

En el extremo opuesto del escepticismo se encuentra Manuel Vales, de 75 años y oriundo de A Coruña, que lleva 50 años votando religiosamente. Maestro nacional en la época de Franco, más tarde emigró y regentó varios restaurantes por el estado de California. Su grado de compromiso con el sistema político del país que lo acogió le llevó a ser supervisor de la Corte Criminal de Queens. “El día en que se elige a nuestro presidente es el día más grande del año –explica Manuel-, es un día muy solemne, que conlleva una disciplina. Aquí te dan la mañana libre para que puedas ir a votar”. Pero aún en una sociedad como la estadounidense no se olvida sus orígenes gallegos, y junto a esa disciplina conserva algo de ese pragmatismo tan nuestro: “Si alguien necesita un favor, siempre es mejor que vote demócrata”, afirma, tendiendo un puente entre el clientelismo tradicionalmente galaico y las posibles redes de influencias de un estado como Nueva York, que siempre se consideró demócrata. A la pregunta de si las credenciales políticas se pueden demostrar, Vales afirma con seguridad: “eso se sabe: por las cenas, reuniones, clubes, y en general por todas las actividades que organizan. No obstante, no es el interés personal el único móvil que le llevará a votar por Obama: “Hay muchas razones: es un hombre capacitado, moderno, que estudió por becas. Con lo que hicieron los republicanos [la invasión de Irak, Afganistán y la crisis económica] no se puede votar por ellos”. Además, los republicanos no pueden contar con peores representantes: “los lidera un señor viejo [McCain] y una mujer loca [Sarah Palin]. Peores que los Tonechos”. No siempre lo tuvo tan claro como en esta ocasión: en su día votó por Reagan y Nixon, porque al revés que su compañero Valentín, en las presidenciales vota “por la persona, que es lo que cuenta”. Nuevamente el utilitarismo típicamente gallego. Y una personalidad, la de Barack Obama, que concita el aplauso unánime de unos y de otros, de demócratas y republicanos.

 

 

Avanza el día en el centro de la Broadway Avenue y no hay nada que presagie un cambio de sentido en la opinión generalizada entre los miembros que lo frecuentan: que Obama va a ser vencedor, y por derecho propio. Tiene talento y olfato político propios. Carisma, que demuestra con las masas enfervorizadas y variopintas que arrastra tras de sí. Y tiene el toque mágico de los grandes líderes, siendo capaz de despertar ilusiones que se habían dormido, de resucitar sueños muertos o aplacados y devolver la confianza a millones de personas por todo el mundo. “I have a dream”, 1968. “Yes, we can; Change, we need”, 2008. Cuarenta años después, sigue viva la esperanza, también entre los más viejos. Las tertulias políticas siguen, junto a las multitudes para ver el fútbol. Aquella tarde se celebraba un partido entre el Liverpool y el Atlético de Madrid, motivo más que suficiente para congregar a una gran masa de gallegos en la misma habitación y frente al televisor. Le pido a Valentín que me ponga con un votante republicano, y contesta con rotundidad: “Creo que por McCain no vota nadie”. Y eso que “aquí hay mucha gente del PP, que en teoría debería votar republicano”. Pero tanto unos como otros prefieren la senda del cambio. Los deseos de reformas llegan a la comunidad gallega también.

 

 

Rafael Rothschild, de Lugo, ex funcionario, 63 años, es republicano, pero no se registró para votar. De registrarse, habría votado por Obama, afirma. “Aunque no sea todo por culpa de Bush, es bueno un cambio: la gente está muy harta de la actual situación”. Finalmente, cubre la cuota Primitivo Rey, de 47 años y votante republicano, que sin embargo vestirá de demócrata hoy. Natural de Noia, y dedicado al sector de la construcción, tiene poderosas razones para no votar al candidato del partido con el que empatiza: “Es un señor muy mayor, la vicepresidenta puede robarle el poder, y Obama es un chico joven, con muchas ganas de trabajar y energías puestas en el cambio”. Le gustaría tener más opciones, pero ésta le parece “la menos mala”. Se considera simpatizante del PP, se refiere a sí mismo como “facha”, con una mezcla de retranca y resignación, y dice asustarle la evolución en España del nacionalismo: “Veo bien la centralización de Estados Unidos, por lo menos aquí veo más unidad entre los demócratas”. Lee todos los días la prensa española, y se mantiene informado de lo que pasa en su tierra al otro lado del charco.

 

 

4 de diciembre: será el cambio que necesitábamos?

 

Cuando se escriben estas líneas, hace ya un mes que el mundo se ha rendido a los encantos del candidato negro, y el escrutinio electoral le ha lanzado a la Casa Blanca al conseguir los más de 270 compromisarios que establece el sistema electoral americano para conseguir la mayoría absoluta. Los ánimos están ahora más calmados, aunque la ilusión sigue intacta, y lo que se reforzó ahora es la seguridad, la certeza de que las promesas pueden hacerse realidad y no quedar en papel mojado. Ya no va tanta gente por el Círculo Español, con la excepción de los días de fútbol, y la revolución se sigue ahora desde cada casa particular.

 

Parece que todo el mundo allí esperaba el resultado favorable de Obama. Ni siquiera los simpatizantes republicanos dudaban de la victoria del senador de Illinois. Para Primitivo Rey, “las encuestas y las entrevistas a ciudadanos de a pie lo daban por hecho ya”, mientras que para Rafael Rothschild, “todo el mundo sabía, desde que fue presentado en público en el año 2000, durante la convención demócrata, que estábamos presenciando el nacimiento de una estrella”. El jubilado lucense añade: “Después de las primarias, todos intuíamos que los únicos candidatos reales a la presidencia, representando al partido demócrata, eran Hillary y Obama. Después de las primarias, se comienza a ver bastante claro que ellos, representando al partido demócrata, eran los únicos candidatos reales a la presidencia”. Tanto ellos como los demócratas veían la de Obama como la crónica de un triunfo anunciado, debido a la inmensa popularidad que su figura fue cogiendo a lo largo de las primarias y durante la campaña presidencial. Manuel Vales confiaba en que “ganaría, fuese por una amplia o pírrica mayoría, pero que llegaría seguro a la Casa Blanca”. Por su parte, Valentín Gómez saca el carné de partido para decir lo mismo: “Como soy afiliado al partido demócrata, esperaba que Obama ganase por amplio margen, y así fue. Además Nueva York es un estado tradicionalmente demócrata”. Y el ex presidente de la Casa Galicia, Antonio Fernández, sabía que “ganaría, porque los americanos saben que traerá reformas imprescindibles”.

 

Ante la legislatura más difícil de los últimos tiempos en el país norteamericano, que tiene que recoger el triste legado de George W. Bush, la gran mayoría de los españoles preguntados por Reader´s Digest consideraban que Obama estaría suficientemente preparado para encarar los retos que se le presentaban. “Personalmente creo que Obama es un necesario soplo de viento refrescante”, confiesa Rafael, que ve en él la imagen del cambio real. “Estoy convencido de que es honesto y tratará de cumplir la mayoría de las cosas prometidas en su campaña”. Cuenta Obama además con un valor añadido, a los ojos del viejo republicano, ya que es muy agradable ver que “también quiere integrar a la oposición en su gobierno”, con lo que está cumpliendo la primera promesa que hizo cuando ganó, “que iba a ser presidente de los que votaron por él, tanto como de a quellos que no lo hicieron”. Cuando Rafael dice esto, ya hay un republicano en las filas del Gobierno, el nuevo secretario de Defensa Robert Gates. “Creo que de momento, la mayoría de los americanos tenemos la necesidad de creer en algo nuevo y eso nuevo se llama Obama”.

 

Respecto a quien se enfrentaría mejor a los desafíos de la actual crisis económica, un 65,7% opinaba que Barack Obama lo haría mejor. Es la opinión de Primitivo Rey, que cree que “Obama heredó un problema de envergadura que se vino gestando por mucho tiempo, el de la economía de Estados Unidos, y trabajará arduamente para tratar de solucionarlo”. Sin embargo, Rothschild, el viejo republicano, se apresura a decir que EEUU nunca se convertirá en una “democracia socialista”, y que la “intervención gubernamental” no debe chocar con la “preservación de las iniciativas privadas” y de los “principios de la auténtica libertad económica”. El liberalismo se lleva en la sangre, y hay cosas que nunca cambian. A estas alturas, Obama ya ha anunciado un plan de rescate económico que pretende ayudar a los bancos y a las empresas automovilísticas a salir de la crisis en la que están sumergidos, y al mismo tiempo anuncia medidas regulatorias “que llevarán a los banqueros, a los brokers hipotecarios y a un montón de gente a comportarse de manera mucho más responsable”, afirma el presidente electo. El nuevo ocupante de la Casa Blanca es, por oposición a Bush, más partidario de las políticas intervencionistas y desreguladoras similares a las de Roosevelt y su New Deal, pero sin llegar a extremos que interfieran en el principio de libertad y librecambismo del capitalismo esencial.

 

¿Y qué pasa con la política exterior, dañada gravemente con las invasiones de Irak y Afganistán y las amenazas a otros países del denominado, en expresión tristemente famosa de Bush, eje del mal? En la encuesta realizada por Reader´s Digest antes de los comicios presidenciales, el 74,3 % de los españoles preguntados consideraba que, de ganar los demócratas, mejoraría la imagen de EEUU en el mundo. Esta parece ser, también, la opinión de los gallegos en el exterior. Manuel Vales, el entusiasta de Obama, afirma que este será capaz de “devolverle a EEUU el prestigio perdido en las relaciones internacionales”. Y según Primitivo, “Obama dará mucha confianza ya que no sólo aquí se esperaba que saliese elegido presidente, también fuera”. Por otra parte, Valentín Gómez opina que el presidente afroamericano no retirará inmediatamente las tropas de EEUU establecidas en Irak. “Tiene mandato de tenerlas allí durante tres años más y ahora lo llevará hasta el final. Hasta las malas decisiones hay que aceptarlas”, declara el ourensano, haciendo gala del espíritu democrático americano. Por el momento, el presidente electo prevé “una retirada responsable” de todas las tropas y armamento mandados a Irak, pero altos mandos militares, incluido Robert Gates, informan de la “imposibilidad física” de hacerlo antes del plazo de 16 semanas que señala su inminente jefe.

Un apunte más: la cumbre del G-20, en la que los grandes estadistas de los países más ricos del mundo, junto a los emergentes y todos aquellos que tienen algo que decir en el nuevo orden mundial (incluido España, gracias a una silla cedida por Francia), intentaron llegar a acuerdos para una refundación del capitalismo que diese salida a la actual crisis en la que nos encontramos. Mientras unos se muestran optimistas, otros desconfían de la validez de estas reuniones, y la ven más como una oportunidad de los políticos de turno para salir en la foto, un mero gesto protocolario: “no estoy muy seguro de que se haga mucho, más bien suelen ser un gesto de cara a la galería”, dice Valentín. Y todo esto porque fue “una cumbre como las demás, mucha diplomacia y pocos resultados”, afirma Primitivo, aunque en la variedad de los países convocados se vislumbrase un poco de luz: “ojalá la tomen un poco en serio, y trabajen por el desarrollo de los países que lideran estos señores presidentes”; concluye. El más favorable a la reunión es Rafael, que define la crisis como “una ventana que se abrió y hará ver a los países desarrollados que todos dependemos de todos: nos hará un poco más humildes y también más sabios”. Para Rafael, los acuerdos son “casi totales”, y los desacuerdos, aislados, insignificantes. Además, “la participación de España crea un precedente y abre una puerta muy importante a nuevas apariciones de nuestro país en el escenario donde se toman las grandes decisiones, pero siempre que Zapatero tenga en cuenta a los principales expertos en economía: el sector privado”. Este optimismo antropológico lucha con el pesimismo radical de Antonio Fernández, que ya se declaraba detractor del sistema electoral americano, y ahora afirma que “las pocas decisiones tomadas en este tipo de shows tendrán un efecto inapreciable, aún más en economías tan débiles y locales como la gallega”. Los deseos de cambio quedarán en cambios superficiales y maquillaje político para el ribeirense, “puesto que hace falta una especie de revolución para cambiar el statu quo actual”.

 

Sin embargo, por encima de todos los presagios, recelos y desconfianzas que se puedan presentar ante el futuro, la gran mayoría de los estadounidenses, y también de los gallegos nacionalizados estadounidenses, presume de una confianza ciega en las posiblidades del gigante americano. La que lleva por el mundo el orgullo de ser la primera democracia del mundo actual puede y debe liderar el cambio. Lo resume perfectamente Valentín, que resucita la vieja idea del sueño americano y pone la guinda a la entrevista: “Cuando EEUU se propone una cosa, la consigue. Este país tiene los recursos, tanto materiales como humanos, guarda los cerebros de gentes de todo el mundo, y sabrá salir de la situación, y con él el resto del planeta”. El 20 de enero es la data elegida para que Barack Obama tome posesión. A partir de este día se demostrará si él era el cambio que todos necesitábamos.